Recojo estas palabras del silencio que me abrigan,
en tu ausencia ; hoy cuando camino
por los laberintos que habitan las ciudades.
¿Dónde estarás tú, extranjera, hoy cuando te escribo ?
¡Cómo no imaginarte, lejana y dulce ;
apacionada y triste, por las orillas de este río !
Allá estarás tú, en el extremo de la tierra,
esperando la voz, ésta que te busca entre las gentes.
No son sólo los mares los que dan reflejo
a tus cansados ojos, son también,
los espejismos que cubren los desiertos.
Siento que los vientos australes me alargan tu mira.
En tu mansa cabellera se pierde mi silencio,
hoy cuando llueve inquietudes en mi pecho,
hoy que llevo mi cara de triste caminate ;
mas por allá va una estrella buscando su destino.
Tan lejos están tus pasos de los míos,
tan lejos tu mirada de la mía,
tan fundida va la sombra en la sombra ;
pero los corazones, envueltos de esperanzas, borran inmensidades.
París 15-09-2005
Señor suelta a los cautivos, el Señor abre los ojos a los ciegos, el señor levanta a los encorvados, el Señor ama a los justos, el Señor custodia a los peregrinos, mantiene al huérfano y a la viuda, pero turba la senda de los pecadores. Reinará el señor eternamente. Salmo 146
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samedi 21 juillet 2007
dimanche 1 juillet 2007
El olvido
¡Oh noche cómplice y ramera, podría yo acaso preguntarte a ti!, ¿qué es el olvido? El único culpable de mi suerte soy yo por el camino. El olvido es sólo un pretexto para evadir toda responsabilidad.
dimanche 27 mai 2007
RETRATO
Yo no siento nada, ni el llanto ni la pena ni el dolor. Soy transparente a la sed, al hambre y al olvido. Vivo atravezado por la corriente violenta del desierto, del desierto humano que mora en cada pecho. Vivo en medio de este río sucio, contaminado por mis manos. Vivo en este mar, que sin consuelo azota mis heridas. ¿Dónde estás amigo, y dónde las lenguas de fuego, que no arden este pecho ni estos ojos ? ¿Dónde estoy yo que no me siento nada ? ¿Dónde están mis manos y mi voz ? ¡En la noche, en el fondo de la noche, una estrella no habrá, para los pasos que dando voy por este inhóspito camino !
París 27-05-2007
vendredi 4 mai 2007
REQUIEM PARA DARFUR
Dios mío, ¿dónde queda Darfur ?
¿Qué camino seguir para encontrarlo?
¿Hay acaso una frontera de fierro,
una frontera de polvo y de miseria ?
¿Qué manos son las que me ocultan el camino ?
Dios mío, ¿dónde está Darfur ?
¿Acaso está hundida en la tierra,
acaso en la memoria inmoral,
que hunde sus garras negras en el hueso,
en la piel seca de los cuerpos que ni sombra tienen ?
Dios mío, ¿dónde están los niños de Darfur?
¿Dónde están que no los veo?
¿Son acaso mis ojos ciegos,
o es puro sueño lo que vivo y lo que veo ?
Siento un grito enterrado en el polvo de mi ser.
Dios mío, ¿dónde están las madres de Darfur ?
¿Quién engendró esta noche amarga para ellas ?
No hay ni lágrima, ni risa, ni pena en su mirada,
sólo llevan hambre en su vientre disecado,
esa cosa que sube como espinas a sus labios.
Dios mío, ¿dónde están los padres de Darfur ?
¿Son acaso aquellos laberintos que se mueven,
como hilos, que esquivando van el azote, la bala y el machete ?
Haber nacido en la tierra para mirar lo que miro.
Haber nacido en esta tierra para morir viviendo lo que muero.
Dios mío, ¿dónde está la tierra ?
¿Dónde el árbol, el río, la llanura, la casa?
¿Y qué hago yo aquí, buscando lo que no busco:
aquella tierra, aquellos niños, aquellos padres,
dispersados todos, golpeados por el polvo negro siendo blanco ?
¿Dónde estás tú, perdido entre las nubes de polvo,
que hacen los que huyendo van y vienen
por los caminos infernales de Darfur ?
¿Acaso no hay piedad en tu mirada,
para alejar la miseria y los llantos del camino ?
París, 3-5-2007
¿Qué camino seguir para encontrarlo?
¿Hay acaso una frontera de fierro,
una frontera de polvo y de miseria ?
¿Qué manos son las que me ocultan el camino ?
Dios mío, ¿dónde está Darfur ?
¿Acaso está hundida en la tierra,
acaso en la memoria inmoral,
que hunde sus garras negras en el hueso,
en la piel seca de los cuerpos que ni sombra tienen ?
Dios mío, ¿dónde están los niños de Darfur?
¿Dónde están que no los veo?
¿Son acaso mis ojos ciegos,
o es puro sueño lo que vivo y lo que veo ?
Siento un grito enterrado en el polvo de mi ser.
Dios mío, ¿dónde están las madres de Darfur ?
¿Quién engendró esta noche amarga para ellas ?
No hay ni lágrima, ni risa, ni pena en su mirada,
sólo llevan hambre en su vientre disecado,
esa cosa que sube como espinas a sus labios.
Dios mío, ¿dónde están los padres de Darfur ?
¿Son acaso aquellos laberintos que se mueven,
como hilos, que esquivando van el azote, la bala y el machete ?
Haber nacido en la tierra para mirar lo que miro.
Haber nacido en esta tierra para morir viviendo lo que muero.
Dios mío, ¿dónde está la tierra ?
¿Dónde el árbol, el río, la llanura, la casa?
¿Y qué hago yo aquí, buscando lo que no busco:
aquella tierra, aquellos niños, aquellos padres,
dispersados todos, golpeados por el polvo negro siendo blanco ?
¿Dónde estás tú, perdido entre las nubes de polvo,
que hacen los que huyendo van y vienen
por los caminos infernales de Darfur ?
¿Acaso no hay piedad en tu mirada,
para alejar la miseria y los llantos del camino ?
París, 3-5-2007
EL HOMBRE
Estos son otros ríos que se van. Es abril y no tengo nada en mis manos para darte, amigo, que por las verdes y blancas colinas vas buscando nada, a nadie. Caminas, absorto, en silencio, te consumes día tras día. No todos los tuyos van contigo. Quizá un día los encuentres, quizá un día te encontrarán, quizá no se encontrarán jamás
samedi 21 avril 2007
DARFOUR
Dios mío, este sueño, este dolor,
de un cuerpo a otro cuerpo pasa
como el sol, como la sombra se desplaza.
Ruidoso el tiempo sin color,
silencioso entre las rocas desveladas sobrepasa,
las dolientes horas que al niño azotan sin piedad.
Dios mío, este sueño, este dolor,
camina por el polvo sediento
que arropa las siluetas
que sin forma ni destino pasan
de un árbol a otro árbol
mendigando la sombra que del sol no sale.
Dios mío, este sueño, este dolor,
pegado como costra al hueso que camina
buscando va en el polvo una lágrima,
tan sólo una lágrima para saciar la sed que lo consume,
para mojar sus labios,
para recordar que el agua existe.
Dios mío, este sueño, este dolor,
que siglos y caminos recorre por el mundo
buscando en el desierto un camino, una voz, un cielo.
Perdido, ahogado en cada pecho mora,
mirando la miseria del camino,
la miseria del hombre en el camino.
Dios mío, este sueño, este dolor,
como río turbulento viaja,
arrastrando pîedras y raíces y se aleja,
como nube estéril que arrastrando lleva el viento.
Una llaga horrible queda en la mirada de este niño,
que temblando trae una flor de polvo para su madre muerta.
Dios mío, este sueño, este dolor,
clavado está en el polvo del camino,
senda que cruzan estos niños desnutridos,
picados por el sol, el hambre y la miseria,
que otros van dejando como herencia en el camino.
Dios mío, este sueño, este dolor,
¿en la noche más amarga, un día,
en el polvo no terminará?
Nos queda tu Voz,
abrigo y piel de los que nacen bajo el sol.
París 21-04-2007
de un cuerpo a otro cuerpo pasa
como el sol, como la sombra se desplaza.
Ruidoso el tiempo sin color,
silencioso entre las rocas desveladas sobrepasa,
las dolientes horas que al niño azotan sin piedad.
Dios mío, este sueño, este dolor,
camina por el polvo sediento
que arropa las siluetas
que sin forma ni destino pasan
de un árbol a otro árbol
mendigando la sombra que del sol no sale.
Dios mío, este sueño, este dolor,
pegado como costra al hueso que camina
buscando va en el polvo una lágrima,
tan sólo una lágrima para saciar la sed que lo consume,
para mojar sus labios,
para recordar que el agua existe.
Dios mío, este sueño, este dolor,
que siglos y caminos recorre por el mundo
buscando en el desierto un camino, una voz, un cielo.
Perdido, ahogado en cada pecho mora,
mirando la miseria del camino,
la miseria del hombre en el camino.
Dios mío, este sueño, este dolor,
como río turbulento viaja,
arrastrando pîedras y raíces y se aleja,
como nube estéril que arrastrando lleva el viento.
Una llaga horrible queda en la mirada de este niño,
que temblando trae una flor de polvo para su madre muerta.
Dios mío, este sueño, este dolor,
clavado está en el polvo del camino,
senda que cruzan estos niños desnutridos,
picados por el sol, el hambre y la miseria,
que otros van dejando como herencia en el camino.
Dios mío, este sueño, este dolor,
¿en la noche más amarga, un día,
en el polvo no terminará?
Nos queda tu Voz,
abrigo y piel de los que nacen bajo el sol.
París 21-04-2007
samedi 31 mars 2007
LA PARTIDA
He partido al otro lado del mar. No llevo ningún adiós en mi recuerdo. En la travesía, las aves, mis únicas compañeras de viaje, han preferido callar su canto. No sé nada de los días, aquellos que preceden y anteceden a las formas futuras. He presenciado el invierno. No he preguntado a nadie de la tierra a donde voy ni de la tierra que dejo. Sólo guardo un sueño debajo de una piedra, en el campo. Llevo este nombre que me han dado las aves al alejarme. Viaje, ya no nos alcanza la mano del olvido, aunque haya tempestad, en este vuelo que nunca esperemos, cruzar, como un viejo animal, el día. ¿Qué puedo decir de lo que soy? En alguna parte quedará mi cuerpo. No habrá fiesta, sólo en una piedra deforme, grabará, la tinta en la costra el nombre. Seguramente un día, no lejos de un allá, pernoctará, silenciosa y triste la lluvia. Un camino, ya herida la tierra, será el río. Amanecer que tanto el corazón suspira.
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