Dime tú, piedra, qué quedará de nosotros
de este rostro azotado por el viento
de aquel corazón entristecido que me busca
de aquellos ojos que son la luz y la tormenta.
Tiempo de abundancia y de agonía
protege los errantes pasos
de aquella extranjera peregrina de los mares
de aquella sombra indefinida que se forma a mi costado.
Seguramente nos verán pasar por un puente de París
Cruzar un oscuro parque de Berlín
Huir de una ciudad como Madrid.
Tú, bella extranjera, más allá de las fronteras que se forman
espérame, allá, donde siempre ha de brillar el sol.
Señor suelta a los cautivos, el Señor abre los ojos a los ciegos, el señor levanta a los encorvados, el Señor ama a los justos, el Señor custodia a los peregrinos, mantiene al huérfano y a la viuda, pero turba la senda de los pecadores. Reinará el señor eternamente. Salmo 146
Membres
dimanche 14 octobre 2007
mercredi 3 octobre 2007
El retrato
La quimera, la voz, el sueño : ramas que rozan nuestras manos. Ruidos, brasas, llantos que inundan nuestros ojos. Somos otros, rodeados de zarzas y caminos infinitos. En la mirada está nuestro retrato.
vendredi 21 septembre 2007
Más allá del umbral de la luz
¡Qué extraño es todo esto, noche, lejos de los umbrales de tu luz! Quisiera elevarme como las nubes, como las aves, como los cóndores que planean desde lo alto sus dominios. Ya no me tiembla la piel, ni el pensamiento me entrega a la fulgurante exigencia del olvido, ni al polvo. ¿Cómo podría ausentarme, noche, librarme de las cuerdas que me atan a tu vientre? No veo ninguna sombra definida en el oscuro sótano que me encierra. Mi retirada es próxima
samedi 8 septembre 2007
de: Poeta en un valle
Sus ojos
Cansados los negros ojos
del raro caminante
que en la negra oscuridad
iba diciendo:
"Dormir no pueden estos ojos
que me dan la oscuridad,
no la luz
que a todo ser viviente anima"
Y palpaba con sus manos
cada roca humedecida
que a orillas de los ríos
parecían esperarlo.
"Limpiar quisiera el polvo
de estos ojos
que de la luz
huyendo van sin quererlo."
Luego con la punta de su pie desnudo
buscaba el suelo firme
y no rodar más
hacia el profundo valle
que sólo él imaginaba,
en la noble travesía,
que todo su cuerpo hacía en vano
porque nadie en la otra orilla lo esperaba.
"Mas estos ojos
que todo el dolor me muestran
no me muestran lo que busco
todavía en este oscuro valle
donde me trajeron
otras voluntades
que hoy no puedo verlas."
Infatigable iba dando voces
unas que con dolor ya resonaban
otras que sin fuerza en el ruido se perdían.
París 15-05-01
Cansados los negros ojos
del raro caminante
que en la negra oscuridad
iba diciendo:
"Dormir no pueden estos ojos
que me dan la oscuridad,
no la luz
que a todo ser viviente anima"
Y palpaba con sus manos
cada roca humedecida
que a orillas de los ríos
parecían esperarlo.
"Limpiar quisiera el polvo
de estos ojos
que de la luz
huyendo van sin quererlo."
Luego con la punta de su pie desnudo
buscaba el suelo firme
y no rodar más
hacia el profundo valle
que sólo él imaginaba,
en la noble travesía,
que todo su cuerpo hacía en vano
porque nadie en la otra orilla lo esperaba.
"Mas estos ojos
que todo el dolor me muestran
no me muestran lo que busco
todavía en este oscuro valle
donde me trajeron
otras voluntades
que hoy no puedo verlas."
Infatigable iba dando voces
unas que con dolor ya resonaban
otras que sin fuerza en el ruido se perdían.
París 15-05-01
dimanche 26 août 2007
Huella
Que nada en mi sombra se derrame, que nadie me recuerde, que se dispersen mis noches como estrellas, que el tiempo mida mi edad con sus negras uñas. Son estas mis huellas, mi silencio hablado, mi retrato inacabado. Tiempo inexorable que me ocultas todo lo que busco: el mar y su silencio, la extranjera de negros ojos y de brillante cabellera, la llave para cerrar los infortunios, la palabra para vencer nuestra humana indiferencia y todo aquello que sin secreto sembramos sobre la tierra.
dimanche 19 août 2007
Terremoto en Perú (2007)
No puedo orar, ni llorar, pero oro
en el silencio frío de la tarde que se va.
No hay ventana ni puerta ni adios,
porque no hay casa ni habitante que se va.
Todo queda en el pecho,
todo permanece en la memoria
porque el dicho olvido no existe para mí.
Los escombros a mis ojos llegan
como heridas fulminadas por un rayo.
Y llamo a mis parientes desde lejanas tierras,
llamo desde este muro que me aplasta,
y el teléfono no suena : extrañas voluntades lo cortaron,
para preservar sus onerosos dividendos.
Estoy bajo los escombros de la tierra
y respiro, y no respiro, y vuelvo a respirar.
Me llaman por mi nombre y no contesto,
no tengo voz, ni fuerzas ni camino,
estoy bajo una piedra, atrapado por el miedo.
Se oye otra voz, un llanto de niño, de padres, de amigos.
Se oye la tierra que vuelve a la tierra,
y yo estoy aquí, abrazado a un cadáver,
al cadaver de mi cuerpo, el tuyo, el mío.
Estoy aquí regado en el camino.
Oigo a lo lejos sirenas que se van,
y no me llevan, me dejan,
enterrado en el muro que construyó mi padre,
me quedo en la casa de mis padres,
en la casa de mis hijos, en mi casa para siempre.
Estoy herido, muy herido
en la carne y en el alma
estoy herido hasta el fondo de mis ojos,
hasta el fondo de mis huesos.
Yo no sueño nada, pero sueño con mañana.
No todo termina aquí, padre, hermano,
amigo que te quedas sentado en esa piedra acongojado,
que no te venza la orfandad,
ni el oscuro río de la muerte.
Mira aquella luz, el camino, la esperanza, la fe ;
oye la voz que llama en el desierto.
No fue el mar, fue la noche,
la antesala de la noche.
Debeis continuar y construir otra casa,
una casa más grande y más fuerte,
la casa de tu cuerpo, la casa de tu vida.
En este rincón de la tarde, oro
muy callado, en medio de los ruidos del mar,
del mar humano que gime de dolor,
y oro a Dios, a la Virgen, a los Santos que olvidé,
por irme por otras sendas más oscuras,
a gastar mi tiempo, mi energía y mi yo.
Aquí estoy sin una lágrima, enterrado
y renaciendo a orillas de este olivo
más allá del viento, más allá del mar.
París 18 de agosto, 2007
en el silencio frío de la tarde que se va.
No hay ventana ni puerta ni adios,
porque no hay casa ni habitante que se va.
Todo queda en el pecho,
todo permanece en la memoria
porque el dicho olvido no existe para mí.
Los escombros a mis ojos llegan
como heridas fulminadas por un rayo.
Y llamo a mis parientes desde lejanas tierras,
llamo desde este muro que me aplasta,
y el teléfono no suena : extrañas voluntades lo cortaron,
para preservar sus onerosos dividendos.
Estoy bajo los escombros de la tierra
y respiro, y no respiro, y vuelvo a respirar.
Me llaman por mi nombre y no contesto,
no tengo voz, ni fuerzas ni camino,
estoy bajo una piedra, atrapado por el miedo.
Se oye otra voz, un llanto de niño, de padres, de amigos.
Se oye la tierra que vuelve a la tierra,
y yo estoy aquí, abrazado a un cadáver,
al cadaver de mi cuerpo, el tuyo, el mío.
Estoy aquí regado en el camino.
Oigo a lo lejos sirenas que se van,
y no me llevan, me dejan,
enterrado en el muro que construyó mi padre,
me quedo en la casa de mis padres,
en la casa de mis hijos, en mi casa para siempre.
Estoy herido, muy herido
en la carne y en el alma
estoy herido hasta el fondo de mis ojos,
hasta el fondo de mis huesos.
Yo no sueño nada, pero sueño con mañana.
No todo termina aquí, padre, hermano,
amigo que te quedas sentado en esa piedra acongojado,
que no te venza la orfandad,
ni el oscuro río de la muerte.
Mira aquella luz, el camino, la esperanza, la fe ;
oye la voz que llama en el desierto.
No fue el mar, fue la noche,
la antesala de la noche.
Debeis continuar y construir otra casa,
una casa más grande y más fuerte,
la casa de tu cuerpo, la casa de tu vida.
En este rincón de la tarde, oro
muy callado, en medio de los ruidos del mar,
del mar humano que gime de dolor,
y oro a Dios, a la Virgen, a los Santos que olvidé,
por irme por otras sendas más oscuras,
a gastar mi tiempo, mi energía y mi yo.
Aquí estoy sin una lágrima, enterrado
y renaciendo a orillas de este olivo
más allá del viento, más allá del mar.
París 18 de agosto, 2007
jeudi 9 août 2007
(Poema a Arequipa) 15 de agosto, feliz día, mi Linda Arequipa
AREQUIPA
En el fondo de mi pecho vives
intacta como remota esperanza
porque estoy hecho de esa tierra,
bañado por ese sol y ese río de eternas melodías,
que llevo yo en mis ojos negros,
para no sentirme tan lejos y tan solo,
como otros llevan su sombra y su destino.
Hoy, mañana y siempre, en silencio te recuerdo
como aroma dulce del terrestre suelo.
Al cerrar mis ojos veo el Misti,
bajo un cielo azul y estrellas que me guían.
Al abrir mis ojos veo el río,
hacia él desciendo como riachuelo herido
para mojar mis penas y limpiar mis ojos.
Sueño en el regazo de tus verdes campos,
mecido por el aire de los días y las noches,
aquellas que yo no tengo aquí,
en esta tierra hostil que me abraza,
con sus uñas blancas y su bastón enfermo.
Heme aquí sentado a orillas de otro río,
escribiendo tu nombre en estas aguas y este aire
para que los vientos lo dispersen, en el universo todo,
y otros causes infinitos, lo rieguen por el mundo entero.
Y no estas aquí conmigo a mi lado, bajo este cielo gris
que raspa mis sueños, y los sueños de otras gentes.
Pero estas aquí, en mi frente peregrina,
enviandome energía para seguir en el camino.
Y en este día, grande como un sueño,
revigoriza tu rebelde voz,
y afirmate por siempre en la tierra,
para defenderte del silencio y del olvido.
París, agosto, 2007
En el fondo de mi pecho vives
intacta como remota esperanza
porque estoy hecho de esa tierra,
bañado por ese sol y ese río de eternas melodías,
que llevo yo en mis ojos negros,
para no sentirme tan lejos y tan solo,
como otros llevan su sombra y su destino.
Hoy, mañana y siempre, en silencio te recuerdo
como aroma dulce del terrestre suelo.
Al cerrar mis ojos veo el Misti,
bajo un cielo azul y estrellas que me guían.
Al abrir mis ojos veo el río,
hacia él desciendo como riachuelo herido
para mojar mis penas y limpiar mis ojos.
Sueño en el regazo de tus verdes campos,
mecido por el aire de los días y las noches,
aquellas que yo no tengo aquí,
en esta tierra hostil que me abraza,
con sus uñas blancas y su bastón enfermo.
Heme aquí sentado a orillas de otro río,
escribiendo tu nombre en estas aguas y este aire
para que los vientos lo dispersen, en el universo todo,
y otros causes infinitos, lo rieguen por el mundo entero.
Y no estas aquí conmigo a mi lado, bajo este cielo gris
que raspa mis sueños, y los sueños de otras gentes.
Pero estas aquí, en mi frente peregrina,
enviandome energía para seguir en el camino.
Y en este día, grande como un sueño,
revigoriza tu rebelde voz,
y afirmate por siempre en la tierra,
para defenderte del silencio y del olvido.
París, agosto, 2007
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