Nadie consiente este silencio, nada este olvido. Entre ruidos y maderas antiguas, permanezco esperando el tiempo. Aquí estoy, Dios mío, jalando mi cuerpo, jalando mi sombra por este camino de piedras y lamentos. Soy el silencio que cruza un puente hacia la noche, buscando la lumbre del camino.
Señor suelta a los cautivos, el Señor abre los ojos a los ciegos, el señor levanta a los encorvados, el Señor ama a los justos, el Señor custodia a los peregrinos, mantiene al huérfano y a la viuda, pero turba la senda de los pecadores. Reinará el señor eternamente. Salmo 146
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dimanche 6 juillet 2008
jeudi 22 mai 2008
HERENCIA
No conservo nada, ni ruidos ni caminos; soy un forastero, un errante en el polvo de los días.
mardi 29 avril 2008
Dónde estás viajero?
Hacia dónde miraremos, cuando llegue el ardor que deseamos, viajero. Te has quedado, en alguna parte, oculto, para que yo más tarde, quizá, te encuentre. Mi único norte, es la saliva que trago cuando tengo hambre. Subo a las piedras para mirar el horizonte que me viene, mas no volteo para ver el que dejo. Por ahí me han preguntado de dónde vengo y la sola respuesta ha sido mi cuerpo y mi silencio. Me han dejado pasar la frontera. He llegado a un país muy grande, y más grande todavía. Sólo me queda buscarte viajero. Hace frío en el país donde me encuentro. No puedo preguntar nada, a la gente aquella, que no me mira pasar cuando paso, llevando en mis brazos, esta sola inquietud mía de animal abandonado. Serán todos así, me digo yo, serás tú, como ellos, viajero, cuando te encuentre? Para seguir, sólo me tengo a mí. Cuando estoy afuera, es como si no estuviera en ninguna parte. Qué otros caminos seguiré, qué otros me evitarán, para llegar al lugar donde vives, viajero azul. ¿Qué puedo decirte? Dame una señal para cruzar el campo, desierto que me trae más recuerdos amargos, y dar con el fin que me he propuesto. ¿Allí estarás tú? No quiero perder el tiempo que me queda.
jeudi 27 mars 2008
Vista
Quisiera verte y no te veo, camino, senda estrecha que buscando voy por estos montes ariscos, por esta tierra de inhospitalarias manos. Calles como truenos, puertas como garras, ventanas cerradas que me impiden mirar la hierba, el cielo, el mar. Aquí estoy, Señor, llamándote sin voz, arrastrando mis faltas, mis yerros y mis ojos
jeudi 14 février 2008
El otro camino
Dime que existe otro camino para andar.
Que no siempre
el charco de la duda cerrará mis ojos.
Y saber que hay un lugar en la tierra,
un trozo de desierto entre montañas
donde dormir podrían estos ojos;
pero nada en la noche oscura
me dice qué calle he de cruzar para encontrarte,
extranjera azul.
Busco tu sombra entre las sombras,
aquella que podría servirme
un vaso de ternura, y no el temeroso olvido.
Ahora miro este camino de piedras, solo,
a orillas de este río que corre en mi memoria,
y miro el horizonte, esperando que salgas de la nada.
Que no siempre
el charco de la duda cerrará mis ojos.
Y saber que hay un lugar en la tierra,
un trozo de desierto entre montañas
donde dormir podrían estos ojos;
pero nada en la noche oscura
me dice qué calle he de cruzar para encontrarte,
extranjera azul.
Busco tu sombra entre las sombras,
aquella que podría servirme
un vaso de ternura, y no el temeroso olvido.
Ahora miro este camino de piedras, solo,
a orillas de este río que corre en mi memoria,
y miro el horizonte, esperando que salgas de la nada.
samedi 26 janvier 2008
Carta abierta
Alárgate humana sombra cuando pasen
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.
Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmado de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.
París, 27/04/01
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.
Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmado de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.
París, 27/04/01
dimanche 20 janvier 2008
El peso
Llevo manchados mis sueños, mis ojos y mis manos. Hay ruidos que se trepan a mi piel cuando camino. Aquí estoy, Señor, desintegrándome en el polvo del camino. Estoy atrapado en esta rama con todas mis desdichas: mi único equipaje.
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