Quisiera verte y no te veo, camino, senda estrecha que buscando voy por estos montes ariscos, por esta tierra de inhospitalarias manos. Calles como truenos, puertas como garras, ventanas cerradas que me impiden mirar la hierba, el cielo, el mar. Aquí estoy, Señor, llamándote sin voz, arrastrando mis faltas, mis yerros y mis ojos
Señor suelta a los cautivos, el Señor abre los ojos a los ciegos, el señor levanta a los encorvados, el Señor ama a los justos, el Señor custodia a los peregrinos, mantiene al huérfano y a la viuda, pero turba la senda de los pecadores. Reinará el señor eternamente. Salmo 146
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jeudi 27 mars 2008
jeudi 14 février 2008
El otro camino
Dime que existe otro camino para andar.
Que no siempre
el charco de la duda cerrará mis ojos.
Y saber que hay un lugar en la tierra,
un trozo de desierto entre montañas
donde dormir podrían estos ojos;
pero nada en la noche oscura
me dice qué calle he de cruzar para encontrarte,
extranjera azul.
Busco tu sombra entre las sombras,
aquella que podría servirme
un vaso de ternura, y no el temeroso olvido.
Ahora miro este camino de piedras, solo,
a orillas de este río que corre en mi memoria,
y miro el horizonte, esperando que salgas de la nada.
Que no siempre
el charco de la duda cerrará mis ojos.
Y saber que hay un lugar en la tierra,
un trozo de desierto entre montañas
donde dormir podrían estos ojos;
pero nada en la noche oscura
me dice qué calle he de cruzar para encontrarte,
extranjera azul.
Busco tu sombra entre las sombras,
aquella que podría servirme
un vaso de ternura, y no el temeroso olvido.
Ahora miro este camino de piedras, solo,
a orillas de este río que corre en mi memoria,
y miro el horizonte, esperando que salgas de la nada.
samedi 26 janvier 2008
Carta abierta
Alárgate humana sombra cuando pasen
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.
Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmado de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.
París, 27/04/01
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.
Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmado de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.
París, 27/04/01
dimanche 20 janvier 2008
El peso
Llevo manchados mis sueños, mis ojos y mis manos. Hay ruidos que se trepan a mi piel cuando camino. Aquí estoy, Señor, desintegrándome en el polvo del camino. Estoy atrapado en esta rama con todas mis desdichas: mi único equipaje.
dimanche 6 janvier 2008
Onel a la Viajera Azul
Ser sólo voz y viento en el camino. Sombra invisible de los días. ¿Eres tú, viajera, la que oyendo va estas palabras en los sueños? No lo sé. Abro esta ventana para mirar la noche, y en la noche recordar tu dulce cabellera, tus celestes ojos y tus sueños. ¿Qué son los años, qué la edad, qué los días para amar lo que amamos una sola vez en el camino? ¡Dime tú, divino sol, si al voltear esta montaña la veré un día, sentada bajo el árbol de mi vida!
vendredi 28 décembre 2007
Amistad en las calles
Somos otros, los que dejamos huellas en la visible calle. Pero hay gentes que pasan con ojos y con lenguas muy oscuros, siendo blancos. Esos ojos que pasan no nos miran, esas lenguas no nos hablan, porque somos lo que somos: forasteros, seres invisibles que la sombra o el destino nos trajo, por estas calles tan humanas. No me dejes, Señor, en este páramo sin nombre, donde sólo me abriga el frío y el dolor
dimanche 23 décembre 2007
Navidad 2007
Los días se alargan con el frío. Es navidad y todos buscan acomodarse bajo las luces de las ciudades, otros en las sombras de las calles. Hace frío, un frío muy profundo que modela los cuerpo y las voces. Es navidad en el rostro de los afortunados, no en el de los forasteros ; pero es navidad en alguna parte y todos dejan por un instante su agonía y su recuerdo. Una sola estrella guía las sombras, las escasas sombras que caminan por los estrechos senderos, azotados por el frío. Debería ser navidad en los ojos de los niños, de todos los niños de la tierra a quienes no les importa su color ni su lengua, ni nada que no sea una luz, una vida, una sonrisa en el camino. Es navidad en los ojos de los afortunados que todo miran, pero nada miran. Esos sólo miran la piedra, no el dolor ni la pena del hombre que camina solo, vestido de inviernos, sueños y esperanzas. Es navidad y hay un silencio muy oscuro que flota sobre los bosques, sobre las casas de los afortunados ; mas hay otro silencio azul que mira con una pena envuelta de ternura, todo lo que existe bajo el sol. Es navidad, y quisiera que sea navidad para todos los hombres de la tierra. Aquí espero.
París 20-12-2007
París 20-12-2007
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