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samedi 20 novembre 2010

Libertad

LIBERTAD

Por ti los tiempos enfermaron de la rabia
por ti los fieros colmillos lanzaron sus penumbras
por ti la luz que amanece no engendró la duda
por ti las olas y el viento no cesaron de gritar
por ti el verde bosque y el verde lago
por ti la noche y sus estrellas alumbraron


Libertad

Por ti el calor y las hojas no cayeron
por ti el árbol y los huertos florecieron
por ti la ley del hambre no cesó su curso
por ti doblaron las campanas y los ecos
por ti la voz no concentró lo malo
por ti la justicia vio sus hilos de esperanza


Libertad

Por ti mis noches y mis tardes se enfrentaron
por ti se fueron las alondras
por ti las golondrinas en picada fueron muertas
por ti las ondas las flores y los rayos
coronaron sin piedad tu nacimiento
por ti han muerto mis uñas con el tiempo


Libertad

Por ti nacieron las mejores melodías
aunque no supiste dar la esencia de tus años
por ti renazco a mi deber de ciudadano u hombre
por ti la tumba cerró sus puertas a la muerte
por ti los ancianos y los niños se despiertan
por ti cayeron las gotas del desastre


Libertad

Por ti las puertas se me abrieron para siempre
por ti velaron de esperanza los hambrientos
por ti vuelvo como un cadáver resurrecto
por ti pregonan mi debilidad craneana
por ti han muerto muchos hombres
por ti se ocultan los símbolos tras los símbolos
por ti la Cruz erige sus montañas
por ti el sol la metáfora del fuego no nombra
la fecha en que han de venir los vientos


Libertad

Por ti me llevaron al oscuro de las prisiones
donde los años no cuentan el frescor de los huesos
por ti escribo en mis noches de vigilia


Libertad

mercredi 9 juin 2010

EXTRANJERA I


Una noche
y después una noche más
todo para encontrar tus ojos
y tu llanto embalsamado de existencia.

Esa tu mirada transparente
aquella que los vientos soplan
esa se quedará conmigo.

Tú que me brindas
un océano en tus ojos
dispersarás también
tus sueños en mi canto.

Cómo no sentir el sol
por la ventana de tu alma
esa que me trae un río
de esperanza en tu mirada.

samedi 29 mai 2010

El Recuerdo

Sin preguntar nada a nadie debo alejarme de todo aquello que me falta. Mas cómo decirle no al mar, al viento, al polvo que me sigue, y también al llanto peregrino de los hombres que buscan, una llave, un camino que los salve. A una sombra me retiro, a la sombra de la piedra que soporta mi destino. Huellas que no borrará el tiempo; hojas que no caerán del árbol prohibido, palabras que no verán mis ojos. En alguna parte, con el polvo del desierto se escribirá mi nombre, yo que huyo del desierto y del mar, a ellos volverán mis pasos, que hoy arrastro a orillas de este río incierto que soy yo.

vendredi 7 mai 2010

Soledad

¿Quién soy?, un ruido, una sombra que se dobla. ¿A quién veo?, a nadie. ¿A quién busco en el fondo de mis ojos?, a un espectro de perfil indefinido. ¿A quién encontraré en esta piedra desolada?, no lo sé. ¿A dónde voy?, a ninguna parte que no sea tu sombra peregrina. ¿Qué siento hoy cuando camino?, el alba. ¿Quién soy en la mar embravecida?, un instante, una hoja que flota sobre la piel del tiempo. ¿Qué brilla entre las nubes y mis ojos?, tu nombre: soledad.

jeudi 15 avril 2010

El hombre

No somos el silencio de nadie, tampoco el recuerdo que otros inventaron. Somos una piedra que talla el tiempo; un navío que en la mar se busca a sí mismo. Somos también la voz, el eco del desierto, los sueños que dejamos enterrados en un cerro. Hoy que miro mis manos, sorprendo a alguien que no soy yo, al otro, ese que soy yo mismo, ese que anda por las orillas de los ríos, aquel que se acerca como un mudo laberinto.

mercredi 29 avril 2009

DIOS

La irremplazable voz en el desierto erra una vez más. Se impregna con el aire, pernocta con el polvo en las noches. Pregunta la voz desconsolada por nosotros; pero nosotros, sordos, ciegos, no queremos ver ni oírle nada. La voz encadenada a su estigma, llora de amargura. Cuánta soledad brilla con el aire, cuánta pena se remueve con el polvo. Busca una morada en cada cosa, en cada onda, en cada uno de nosotros y nada. Inmenso, vaga triste su ser, en el cuerpo de un hombre viejo y cansado de buscarnos. ¡Cómo huirle cada vez que nos habla en el más antiguo silencio! Vamos, acerquémonos a ver el mar, la noche, el desierto donde mora la desnuda voz encadenada; procurémosle un manto de alegría. Ya cae la tarde. Ya no quedan siglos sino pasos para oírle una vez más.

vendredi 27 février 2009

La tempestad

Más silencio en el silencio todo era incierto
para mí, ignoro lo que el hombre imaginaba,
de aquel ruido infernal que enmudeció
a la voz que en el desierto habitaba.
Entre las cuerdas del agua que de las nubes
llenaron el silencio, del hombre yo escuchaba:

"Tu voz no oigo más en el desierto,
y vuelve la noche a fundirse en la noche de mis ojos.
La lluvia que violenta mi cuerpo moja,
la siento como alivio en mi peregrinar nocturno.
Aun cuando mis pasos atollados en el barro,
queden un instante,
a mi alma un extraño frescor anima.
Nada siento, nada ahora con ardor deseo."

De todo su cuerpo el agua
emergía como de una fuente.
Todo para mí aquella visión era confusa:
lluvia, desierto, noche y firmamento.
La tempestad todo lo abarcaba,
y duramente el hombre seguía caminando.

"¡Será esta la lluvia que yo imploré un día.
Será un castigo preámbulo de la muerte!"

Escuchaba yo su voz que sin temor
el noble caminante, a nadie dirigía.
Ni feliz ni desgraciado se sentía.
Serenidad vi que sus ojos reflejaban.

"Si esto Dios o el Destino me procuran,
sólo ellos saben de mi llanto oscuro,
sólo ellos mi pena entienden,
sólo ellos saben por qué
cruzando voy este desierto de lluvia humedecido."

Diciendo eso, amainando fue el viento
que sin piedad su rostro flagelaba.

París, 22-05-01