y tu pies se fueron alejando
hacia mí, y volvías como el viento
a refrescar mi alma de ternura
No hubo sueño en mis lejanos ojos,
sólo te esperaba, Solo,
como una piedra en el tiempo,
por la tempestad y la canícula azotado.
Mirando cada estrella te miraba,
lejana y dulce, más allá de la noche;
y preguntaba por ti a los pasantes.
Por los caminos deseaba encontrarte.
Quedó el mar, quedó la arena,
y mis brazos se alargaban con el viento,
y no sentía ni frio ni calor,
sabiendo que te acercaba hacia mí.
Amiens 8/12/11
1 commentaire:
Maravilloso tu blog
Un abrazo
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