mardi 29 avril 2008

Dónde estás viajero?

Hacia dónde miraremos, cuando llegue el ardor que deseamos, viajero. Te has quedado, en alguna parte, oculto, para que yo más tarde, quizá, te encuentre. Mi único norte, es la saliva que trago cuando tengo hambre. Subo a las piedras para mirar el horizonte que me viene, mas no volteo para ver el que dejo. Por ahí me han preguntado de dónde vengo y la sola respuesta ha sido mi cuerpo y mi silencio. Me han dejado pasar la frontera. He llegado a un país muy grande, y más grande todavía. Sólo me queda buscarte viajero. Hace frío en el país donde me encuentro. No puedo preguntar nada, a la gente aquella, que no me mira pasar cuando paso, llevando en mis brazos, esta sola inquietud mía de animal abandonado. Serán todos así, me digo yo, serás tú, como ellos, viajero, cuando te encuentre? Para seguir, sólo me tengo a mí. Cuando estoy afuera, es como si no estuviera en ninguna parte. Qué otros caminos seguiré, qué otros me evitarán, para llegar al lugar donde vives, viajero azul. ¿Qué puedo decirte? Dame una señal para cruzar el campo, desierto que me trae más recuerdos amargos, y dar con el fin que me he propuesto. ¿Allí estarás tú? No quiero perder el tiempo que me queda.

jeudi 27 mars 2008

Vista

Quisiera verte y no te veo, camino, senda estrecha que buscando voy por estos montes ariscos, por esta tierra de inhospitalarias manos. Calles como truenos, puertas como garras, ventanas cerradas que me impiden mirar la hierba, el cielo, el mar. Aquí estoy, Señor, llamándote sin voz, arrastrando mis faltas, mis yerros y mis ojos

jeudi 14 février 2008

El otro camino

Dime que existe otro camino para andar.
Que no siempre
el charco de la duda cerrará mis ojos.
Y saber que hay un lugar en la tierra,
un trozo de desierto entre montañas
donde dormir podrían estos ojos;
pero nada en la noche oscura
me dice qué calle he de cruzar para encontrarte,
extranjera azul.
Busco tu sombra entre las sombras,
aquella que podría servirme
un vaso de ternura, y no el temeroso olvido.
Ahora miro este camino de piedras, solo,
a orillas de este río que corre en mi memoria,
y miro el horizonte, esperando que salgas de la nada.

samedi 26 janvier 2008

Carta abierta

Alárgate humana sombra cuando pasen
las voces de los desgraciados.
Que tu sombra río, humedezca sin temor
la larga cabellera que todos arrastramos.
Y tú, silencio, brota como escarcha con el día.
Llena hombre tu pecho de rayos, no sólo de recuerdos y de olvidos.
Enciende los caminos no sólo de nostalgias,
sino también de cantos que superen tu destino
Que tus ojos, extraño caminante del desierto,
en el polvo no se queden.
Que las noches sean claridades.
Que los días sean colmado de dulces melodías,
no de fúnebres miradas que recorren las ciudades.
Que todo rostro sea amado,
como amadas son las flores de los campos,
como amadas son las estrellas que nos miran en la noche.
Que los frescos prados busquen la mirada de los hombres.
Que los hombres sean buenos
no monumentos corroídos que se mueven.
Que todo sea diferente.
Que el Perú sea de oro
no de mármol y de olvido,
no silencio, mudo, memoria sin recuerdo.
Que las aves vuelvan a volar sin miedo.
Que las orillas de los mares sean cristalinas.
Que los aires sean también cristalinos.
Que las regiones hoy oscuras sean transparentes
Que el humo vuelva a ser humo
Y la ilusión vuelva a la ilusión
Y la esperanza a la esperanza.

París, 27/04/01

dimanche 20 janvier 2008

El peso

Llevo manchados mis sueños, mis ojos y mis manos. Hay ruidos que se trepan a mi piel cuando camino. Aquí estoy, Señor, desintegrándome en el polvo del camino. Estoy atrapado en esta rama con todas mis desdichas: mi único equipaje.

dimanche 6 janvier 2008

Onel a la Viajera Azul

Ser sólo voz y viento en el camino. Sombra invisible de los días. ¿Eres tú, viajera, la que oyendo va estas palabras en los sueños? No lo sé. Abro esta ventana para mirar la noche, y en la noche recordar tu dulce cabellera, tus celestes ojos y tus sueños. ¿Qué son los años, qué la edad, qué los días para amar lo que amamos una sola vez en el camino? ¡Dime tú, divino sol, si al voltear esta montaña la veré un día, sentada bajo el árbol de mi vida!

vendredi 28 décembre 2007

Amistad en las calles

Somos otros, los que dejamos huellas en la visible calle. Pero hay gentes que pasan con ojos y con lenguas muy oscuros, siendo blancos. Esos ojos que pasan no nos miran, esas lenguas no nos hablan, porque somos lo que somos: forasteros, seres invisibles que la sombra o el destino nos trajo, por estas calles tan humanas. No me dejes, Señor, en este páramo sin nombre, donde sólo me abriga el frío y el dolor