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jeudi 9 août 2007

(Poema a Arequipa) 15 de agosto, feliz día, mi Linda Arequipa

AREQUIPA

En el fondo de mi pecho vives
intacta como remota esperanza
porque estoy hecho de esa tierra,
bañado por ese sol y ese río de eternas melodías,
que llevo yo en mis ojos negros,
para no sentirme tan lejos y tan solo,
como otros llevan su sombra y su destino.

Hoy, mañana y siempre, en silencio te recuerdo
como aroma dulce del terrestre suelo.
Al cerrar mis ojos veo el Misti,
bajo un cielo azul y estrellas que me guían.
Al abrir mis ojos veo el río,
hacia él desciendo como riachuelo herido
para mojar mis penas y limpiar mis ojos.

Sueño en el regazo de tus verdes campos,
mecido por el aire de los días y las noches,
aquellas que yo no tengo aquí,
en esta tierra hostil que me abraza,
con sus uñas blancas y su bastón enfermo.

Heme aquí sentado a orillas de otro río,
escribiendo tu nombre en estas aguas y este aire
para que los vientos lo dispersen, en el universo todo,
y otros causes infinitos, lo rieguen por el mundo entero.

Y no estas aquí conmigo a mi lado, bajo este cielo gris
que raspa mis sueños, y los sueños de otras gentes.
Pero estas aquí, en mi frente peregrina,
enviandome energía para seguir en el camino.
Y en este día, grande como un sueño,
revigoriza tu rebelde voz,
y afirmate por siempre en la tierra,
para defenderte del silencio y del olvido.

París, agosto, 2007

3 commentaires:

INMA VALDIVIA a dit…

Hermoso!
Desde la orilla de otro río vuelves, aún en sueños, a raices y orígnes. Hermoso poema porfirio, hermoso.
Saludos

Nancy a dit…

2A4010BRILLANTE AREQUIPA!!!

SI ME PERMITES...

NO SUFRAS...

SOY NANCY CASTELLANOS DE NEURONA,

aveces soy Codorniza Malcom Reich

Patricia a dit…

Cuantas veces estuve sentada en algún río, laguna y sentir esta nostalgia que no pertenecía a ese lugar y cuantas veces iba por carreteras inmensas y solo árboles verde sobresaltaban mi paisaje… y debía engañar a mi alma diciéndole: “allá en la distancia estará esperándote la Cordillera y podrás treparla con tu mirada hambrienta”… y cuando llegaba al próximo vergel, quedaba atrás una horrible mentira diciéndome adiós…¡Como se extraña la tierra que nos vio nacer y mucho!…Bello pero muy trite,un abrazo Patricia M. Araya