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dimanche 19 août 2007

Terremoto en Perú (2007)

No puedo orar, ni llorar, pero oro
en el silencio frío de la tarde que se va.

No hay ventana ni puerta ni adios,
porque no hay casa ni habitante que se va.

Todo queda en el pecho,
todo permanece en la memoria
porque el dicho olvido no existe para mí.

Los escombros a mis ojos llegan
como heridas fulminadas por un rayo.

Y llamo a mis parientes desde lejanas tierras,
llamo desde este muro que me aplasta,
y el teléfono no suena : extrañas voluntades lo cortaron,
para preservar sus onerosos dividendos.

Estoy bajo los escombros de la tierra
y respiro, y no respiro, y vuelvo a respirar.

Me llaman por mi nombre y no contesto,
no tengo voz, ni fuerzas ni camino,
estoy bajo una piedra, atrapado por el miedo.

Se oye otra voz, un llanto de niño, de padres, de amigos.
Se oye la tierra que vuelve a la tierra,
y yo estoy aquí, abrazado a un cadáver,
al cadaver de mi cuerpo, el tuyo, el mío.
Estoy aquí regado en el camino.

Oigo a lo lejos sirenas que se van,
y no me llevan, me dejan,
enterrado en el muro que construyó mi padre,
me quedo en la casa de mis padres,
en la casa de mis hijos, en mi casa para siempre.

Estoy herido, muy herido
en la carne y en el alma
estoy herido hasta el fondo de mis ojos,
hasta el fondo de mis huesos.

Yo no sueño nada, pero sueño con mañana.
No todo termina aquí, padre, hermano,
amigo que te quedas sentado en esa piedra acongojado,
que no te venza la orfandad,
ni el oscuro río de la muerte.
Mira aquella luz, el camino, la esperanza, la fe ;
oye la voz que llama en el desierto.

No fue el mar, fue la noche,
la antesala de la noche.
Debeis continuar y construir otra casa,
una casa más grande y más fuerte,
la casa de tu cuerpo, la casa de tu vida.

En este rincón de la tarde, oro
muy callado, en medio de los ruidos del mar,
del mar humano que gime de dolor,
y oro a Dios, a la Virgen, a los Santos que olvidé,
por irme por otras sendas más oscuras,
a gastar mi tiempo, mi energía y mi yo.

Aquí estoy sin una lágrima, enterrado
y renaciendo a orillas de este olivo
más allá del viento, más allá del mar.

París 18 de agosto, 2007

4 commentaires:

Viktor Gómez a dit…

A cuerpo desnortado
asciende tras la niebla
y se abre con el día
un escandalo de luz y desastre,
derrumbe,
hecatombe
de dolor y muerte.

Nadie se salvó
el niño huerfano
el hombre huerfano
la ciudad huerfana
el ojo fuera de si
el alma
sin alma
sobre escombros y silencio.

¿Dónde
estarás mañana,
cómo mañanarás
sin aliento
sin vida
sin retorno del cuerpo
calcinado,
del cuerpo
sepultado,
del cuerpo amoratado
en "la noche más noche"
de las fauces negras
del suelo insaciable.

Aunque no los matamos
ni los enterramos,
¿dónde estaremos
mañana cuando mañane
el hambre y la miseria
sobre los supervivientes,
bajo los abandonados,
entre los sin techo,
dónde estaremos
sin corazón,
sin abrazo,
sin consuelo?


Cuidate bueno,

Tu Viktor

Sandra Garrido a dit…

Amigo, estoy contigo en el dolor,la catostrofe llega a todo el mundo.

Un abrazo
Sandra

humedaluna a dit…

Hola Porfirio, gracias por las letras, gracias por el sentimiento. Gracias por el silencio.

Confío en que la noche, el mar, la tierra y el hombre puedan volver a tener comuníón y ninguno sienta mas que el otro le roba espacio...

Cuidate mucho, no dejes de escribir.

Dina Moreno A. a dit…

Me he sentido conmovida con las vivencias que usted expresa en sus letras.Trasciende a traves de ellas todo su dolor y preocupacion al estar tan lejos de su amada tierra.Le envio un saludo fraterno desde Coquimbo.Chile.Que la poesia una a los pueblos.Dina Moreno