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samedi 27 septembre 2008

La ventana y la Muerte

No la vi entrar. Estaba parada junto a la mesa mirando el ramo de flores, quizá no miraba las flores sino el insecto que revoloteaba de un lado a otro. Cuando me miró que la miraba, se estremeció y se puso a temblar. Yo quedé sorprendido por su presencia y por su estado calamitoso. No le dije nada. Por la otra ventana entraba un ruido lejano que llegaba de la ciudad, era un rumor de carros, gritos, aullidos y risas que se mezclaban con el zumbido del insecto. Luego de calmarse, ella se fue por la puerta haciéndome un guiño, que yo interpreté como una señal de complicidad. Tal vez pensó que yo era ese otro, y no él que está mirando ahora por la ventana a los que pasan cabizbajos, alegres, tristes o nostálgicos. Voy a cerrar la ventana, para estar más sólo que antes, para sentir mi soledad imaginándome en otra parte. ¿Y ustedes dónde están?

París 3-9-2006

lundi 15 septembre 2008

El Señor

Bendito seas Señor, que por los montes ariscos de la vida, jalas mi sombra del nefasto día.

jeudi 28 août 2008

Oda a una extranjera

De algún lugar del mundo
tus dolidas lágrimas me llegan
como voces de niños
arrancados a la vida
arrastrados por la vida
entregados a la muerte estando vivos.
En tu mirada de víspera y sueño
viajan otros ríos
que como tú
se alargan más allá de océanos
más allá de selvas ya heridas.
Nada buscamos, nada encontramos;
sólo palabras dejamos como migajas
a lo largo del camino solariego.
De alguna parte me llega tu silencio
amargo y dulce como una fruta prohibida,
como los días que te invento por los caminos
y no dejar que mi sombra vaya sola por las noches.
En el hueso de las horas otoñales,
subo y bajo las escaleras del olvido y no te veo,
estás ausente, lejana y ausente de mis ojos.
Yo te busco en mi sombra
y en las otras sombras que las otras dejan
y continúo buscándote
por el camino y la palabra.
Cruzaré una vez más aquel puente
pensando que un día lo cruzaremos juntos
y miraremos el río, el agua, la catedral del tiempo.
Seremos otros, desdibujados por la lluvia,
sombreados por las nubes que indiferentes pasan,
como hoy discurre la gente a mi lado
sin darse cuenta que mi alma llora de tanta soledad en el camino.
Un dolor grande me crece en todo el pecho
hoy que me siento ser
extranjero y desamado
extranjero y desgraciado
en medio del rumor sordo que me encierra : la gente.
Voy por las orillas de este río manso,
a otras tierras, a otros mares.
En alguna parte está tu voz
llamándome con otro nombre,
buscándome en la hierba y en el polvo.
Estamos separados por mares y desiertos,
calles y puertas y el tiempo que se acaba.
Qué decirte hoy en mi dolor,
éste que trepa como zarza por mis venas
por los músculos heridos y mis manos .
Y miro la nieve, las nubes y los cielos
y con la mirada te busco por las fibras que el viento arrastra.
Vine de tan lejos,
y no encontré tu rostro en esta tierra.
Extranjera que sueñas sueños que no son tuyos,
ni míos ni de nadie.
Sé que vives en alguna parte
resistiendo las olas que empuja el viento.
Azotada por la lluvia, continúas,
tras las huellas que mi sombra humana deja
por ríos olvidados,
por llanos olvidados,
vas de piedra en piedra,
volteando los días y las noches
como hojas secas del otoño que se acaba.
Pero estoy aquí vestido de nieve y de polvo,
con mis ojos sombreados de dudas y dolores
escarpando las noches que me hieren,
bajando los días como sueños amargos,
buscándote más allá de puertas y ventanas.
Cuánto no poder abrazar tu sombra en mi sombra
tu cuerpo en mi cuerpo para siempre.
Aquí te espero, a orillas de este mar
que me ofrecen los recuerdo no vividos.

París 20-22/10/2005

dimanche 6 juillet 2008

El silencio del camino

Nadie consiente este silencio, nada este olvido. Entre ruidos y maderas antiguas, permanezco esperando el tiempo. Aquí estoy, Dios mío, jalando mi cuerpo, jalando mi sombra por este camino de piedras y lamentos. Soy el silencio que cruza un puente hacia la noche, buscando la lumbre del camino.

jeudi 22 mai 2008

HERENCIA

No conservo nada, ni ruidos ni caminos; soy un forastero, un errante en el polvo de los días.

mardi 29 avril 2008

Dónde estás viajero?

Hacia dónde miraremos, cuando llegue el ardor que deseamos, viajero. Te has quedado, en alguna parte, oculto, para que yo más tarde, quizá, te encuentre. Mi único norte, es la saliva que trago cuando tengo hambre. Subo a las piedras para mirar el horizonte que me viene, mas no volteo para ver el que dejo. Por ahí me han preguntado de dónde vengo y la sola respuesta ha sido mi cuerpo y mi silencio. Me han dejado pasar la frontera. He llegado a un país muy grande, y más grande todavía. Sólo me queda buscarte viajero. Hace frío en el país donde me encuentro. No puedo preguntar nada, a la gente aquella, que no me mira pasar cuando paso, llevando en mis brazos, esta sola inquietud mía de animal abandonado. Serán todos así, me digo yo, serás tú, como ellos, viajero, cuando te encuentre? Para seguir, sólo me tengo a mí. Cuando estoy afuera, es como si no estuviera en ninguna parte. Qué otros caminos seguiré, qué otros me evitarán, para llegar al lugar donde vives, viajero azul. ¿Qué puedo decirte? Dame una señal para cruzar el campo, desierto que me trae más recuerdos amargos, y dar con el fin que me he propuesto. ¿Allí estarás tú? No quiero perder el tiempo que me queda.

jeudi 27 mars 2008

Vista

Quisiera verte y no te veo, camino, senda estrecha que buscando voy por estos montes ariscos, por esta tierra de inhospitalarias manos. Calles como truenos, puertas como garras, ventanas cerradas que me impiden mirar la hierba, el cielo, el mar. Aquí estoy, Señor, llamándote sin voz, arrastrando mis faltas, mis yerros y mis ojos